lunes, 13 de mayo de 2013

All the pain of yesterday


La princesa echó una útima mirada a su gran palacio. La última vista atrás, una mirada cargada de tristeza, desolación y confusión.
Aquel palacio de recibir cálido y marchitar imposible, de enormes salas calentadas por los rayos del sol, de inimaginables vidrieras, dejaba de ser suyo. Aquel hogar de duendes y poltergueist, de jardines hermosos y arbustos laberínticos. Su hogar.
Como alguien que vende su vida, como alguien que derrumba sus buenos momentos, como quien, sin remordimientos, olvida sus recuerdos, lo dejaba todo atrás, sin tener la certeza de qué pasaría ahora.
Un reino se quedaba sin gobernante, unas gotas de lluvia borraban el pasado, un paso constituía una distancia abismal.
Y todo acababa, por una vez, con un final nada feliz.


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