Una melodía que trae consigo el inicio del verano.
Musicalidad, que apenas se escucha tras haberse sumido en el sopor accidental de la espera.
Espera entre cuatro paredes familiares, entre objetos que se hacen borrosos, que se difuminan, que te pierden en un remolino de colores.
Espera entre sábanas revueltas, bajo la luz blanquecina de la luna, que entra por la ventana arrastrada por la ligera brisa.
Rumor lejano de voces conocidas, que no dicen nada, que ríen, que entrelazan una amistad forjada hace tiempo. Rumor que se acalla sin que te des cuenta. Para ser sustituído por el silencio de unos pasos descalzos por el pasillo.
Para hacer llegar a ti el aroma cálido de un cuerpo conocido, que te acaricia, que te sonríe, que te acompaña entre las sábanas revueltas. Conocido que te desordena el pelo. Conocido que te quiere.
Conocido que te lo demuestra.
Amigo entre las sábanas revueltas, contigo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario