Recién descubierta libertad, esa que sólo consigues cuando el viento frío te da de lleno en la cara y el aire que inspiras congela tus pulmones. Que sientes circular por tu cuerpo como el sudor que empapa tu pelo y tu ropa. Que se cala en tu cerebro con el repiqueteo de la música a todo volumen.
Que te hace seguir adelante sólo un paso más.
Recién conocido afán de superación, incentivado por esa canción que te trae por sopresa el modo aleatorio y que recorre tus nervios descomponiéndote como si fueras un león hambriento persiguiendo a su presa.
Pero tú sólo te persigues a ti mismo, buscas alcanzar ese trozo de ti que te lleva varias vueltas de ventaja y que pasa a tu lado como una rápida exhalación.
Por egoísmo sólo buscas tu propia aprobación, sentirte bien, saber que, por una vez, no fallas.
Cuando corres, y de nada sirve negártelo...
...sólo huyes. Y te sientes bien con ello.
Me gusta cómo escribes y me encanta sobretodo el principio, se lee solo, es muy fácil de sentir la libertad tal y como la describes. ¿Pero tú crees que nos perseguimos a nosotros mismos y que de nada sirve negarlo? Creo que ería genial correr sin huir de nosotros mismos... Pero deberíamos ir lo suficiente deprisa para olvidarnos de nuestra conciencia y centrarnos en sentirnos bien...
ResponderEliminarsí, sí que lo creo. No pienso que sea algo malo, pero sí que es una huída.
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