Cuando se cierne la oscuridad y se derraman las lágrimas, cuando el corazón cruje... se quiebra; y pequeños pedazos caen al vacío.
Cuando llega el tiempo de pensar, y los pensamientos sólo traen mal, arrasan la felicidad acumulada y arrastran amargura.
Amargura que araña, amargura que desgarra.
Y siento cómo aguanto el peso
del mundo entero sobre mis hombros.
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