martes, 14 de mayo de 2013

Los lunes de octubre




Suspiro. Lunes.
Octubre.
La felicidad que había desaparecido, matándome lentamente, volvía a aparecer a un ritmo que, apenas unas semanas antes, me habría parecido exasperante.
Pero que ahora sé que es el ritmo adecuado.
El ritmo de la normalidad, que me golpea los sesos, que me los amasa y me transfiere una tranquilidad infinita.
La indiferencia se hacía un hueco entre mis posibilidades, calmando el frío y el calor, dejándome existir a una temperatura ambiente. Idónea.
Neutral.
Solitaria.
Tranquila.

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