Se miraban sin verse, sólo manchas oscuras. Borrones, en definitiva.
Cerca, muy cerca.
Sus manos descargaban pequeños impulsos eléctricos allí por donde pasaban, despacio, como mariposas que se posan a por polen.
Cerca, muy cerca.
Sus besos despertaban un calor intenso en sus labios, en sus cuellos, en sus brazos.
Cerca, muy cerca.
Sus respiraciones se acompasaban, se sentían uno. Sus latidos se disparaban, eran cien, cien caballos desbocados.
Ojos con ojos. Se miraban sin verse. Se...
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