lunes, 13 de mayo de 2013

Theres's a fire starting in my heart,


“reaching a fever pitchs and it's bringing me out the dark



Te sientes enfebrecer, todo se  ha desencadenado sin que te des cuenta, pero ahora  ya es tarde. Fuera de control. Como una auténtica llama que relame cada una de tus venas sin dejar rastro sin quemazón, la ira asciende hasta despuntar en tus ojos.
Y entonces nadie se libra. Uno a uno les asesinas con esa mirada felina que aterroriza, sin dejar rastro del crimen y sin que nadie pueda sospechar de ti: sin sangre, sin huellas dactilares, sin que te despeines siquiera el magnífico recogido que te has hecho esa mañana.
Con satisfacción, te regodeas en el arte que has creado sin haber planeado nada,  paseas durante unos minutos entre los cadáveres que se esparcen en el suelo, creando una composición perfecta y desordenada, y te vas, dejando que la puerta caiga pesadamente con un sonido seco y sordo.
Adiós. El asesinato perfecto... ya se ha cometido.








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