lunes, 13 de mayo de 2013

Y qué sonrisa


ni que hostias. Si con presión en el cuerpo lo último que haces es sonreír.
Si con el miedo calado en lo más hondo de tus huesos tu mente sólo consigue ponerse catastrofista.
Si la soledad en un mal día te aplasta hasta reducirte a nada.
Si temes al futuro más cercano, por incierto, como todos.
Que tu mente se ha dispersado, y no cuenta los días que quedan, sino los días que han pasado.
Y lo único que sale de ti son improperios y palabras malsonantes, gestos bruscos y ceños fruncidos.
¿Cómo quieres que sonría, si ahora sólo sé llorar?

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