Sé que lo vas a leer. ¡Pues léelo! Y nota mi furia
desmedida, mi cabreo. No te aguanto, no aguanto una sola de tus palabras, no
quiero, no puedo.
Me da igual lo trágico que suene, lo estúpidamente dramática
que pueda llegar a resultar, o lo pesada, pedante o incluso hipócrita que pueda
ser.
¿Qué quieres que te diga? ¿Que cada segundo es perfecto?
¿Que soy la persona más feliz del mundo? Paso de todo, de mentirme a mí misma y
de comerme la cabeza.
De sentir como con cada mirada se me encoge el corazón, se
me para, y cuando empieza a latir, se resquebraja. No aguanta más. Se está
muriendo, y no lo ves.
No ves nada, y no pienso llorar por ello.
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