lunes, 13 de mayo de 2013

Back to black




Estar sola y por encima del mundo, de todos, ser su dueña, su señora. Contemplar cada tejado y ver un gato amodorrado al sol, escuchar el llanto de un niño o la música saliendo por las ventanas de tu casa, las campanadas de las seis y el soneteo de las cigüeñas.
Y notar que rozas la perfección, que todo es tuyo, que no necesitas más que el aire frío. Y sonríes. Que te rodeas de azul celeste, de baldosas rojas y paredes blancas, de la luz anaranjada del sol, del algodón de las nubes, que tu misma formas parte del cielo.
Y en un intento de capturar en una foto toda esa esencia, quedarte corta, alegrarte de no haber absorbido ni un poco de ese pedazo de tu alma que se conserva ahí arriba, y alejarte con tu cámara en las manos, con un recuerdo más que guardar, con un retrato en blanco y negro de los colores de tu vida.

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