Y ahí voy, andando despacito y con cuidado el camino de mi
vida, de la felicidad en cada mínimo detalle.
Y ahí voy, tropezando torpemente con muchas de las piedras
que hay en él, cayendo, a veces, por culpa de una que creía haber dejado atrás.
Y ahí voy, bebiendo a grandes sorbos el vaso de la
sabiduría, en ocasiones dulce, y en otras amargo.
Y ahí voy, llenando mi baúl de las amistades, intentando que
ninguna caiga al fondo y no se deje ver por las demás.
Y ahí voy, teniendo a mi familia guardada siempre en el
bolsillo interior de la chaqueta, para que no se caiga.
Y ahí voy, gritando con toda la fuerza de mi voz.
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