lunes, 13 de mayo de 2013

Chica Rock 'n Roll


Estabas en el balcón, al sol del otoño, escuchando el tráfico lejano y mirando a los pocos transeúntes que pasaban bajo tus pies. Y entonces llegué yo.
Te giraste lentamente. Una ligera brisa hacia que tus cabellos se movieran suavemente. La luz dorada te daba un aire nostálgico, y tus ojos verdosos refulgían con fuerza. Así parecías recién sacada del más llamativo anuncio de perfumes de una conocida marca.
Pero sólo hacía falta fijarse un poco para ver que no todo era tan bonito. Tu figura flaca, casi esquelética, se desdibujaba bajo aquella vieja camisa mía de la que te habías apropiado; no quedaban rastros de tus sinuosas curvas, ya.
Tu piel solía estar tostada, y tus labios eran carnosos, pero la palidez se apoderó de ti, tus labios se cortaron y se secaron, igual que tus antes frescas ideas.
La enfermedad te consumía lentamente, en aquel piso del Madrid que recorrimos hasta hacía un par de meses.
"Ya no hay vuelta atrás, cielo. Esto se acaba, tú te acabas, y yo contigo".
Sonreíste despacito, adivinando mis pensamientos e intentando aliviarlos.
Y sólo quise cantarte esa canción, mi chica rock 'n roll.
Vámonos de la ciudad que tantos dolorosos recuerdos nos trae. Vámonos de Madrid. 


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