Es como una droga... La más adictiva, la que te da los besos
que más dependiente te hacen sentir.
Camina y paras, todo para. Respira y sientes. Te mira... Y
mueres.
Su poderío, su decisión, todo se transmite en cada uno de
sus pestañeos. Y no hay nada más que decir.
Caen las hojas al son de sus pasos, suenan las notas con el
caminar de su corazón.
El mundo gira alrededor de una reina.
No hay comentarios:
Publicar un comentario