Monotemática y aburrida. Me siento frente al ordenador y
pienso, maquino, busco y veo, y sin embargo no encuentro nada lo
suficientemente bueno para dejarlo aquí, ni un retazo de la inocencia que me
hacía escribir sobre días soleados y llenos de color. Simplemente no. No tengo
fuerzas ahora mismo para no hablar de otra cosa, quizás porque últimamente es
lo único que ocupa mi mente, mi salvavidas, un trozo de madera en un mar
tempestuoso... Es mi mejor amigo, en realidad es casi mi hermano... Son cinco
años juntos, y se encarga de recordármelo cada sábado, cuando hablamos de esa
manera tan espectacular, largo y tendido, de cada uno de los temas que nos
pasan por la cabeza.
Y anoche, que fue precisamente el día en que menos hablamos,
porque está todo dicho, fue cuando más me lo recordó.
-Cinco años, Martita... Y no se si alguna vez te había visto
tan seria. ¿En qué piensas?
-En nada.
-¡Eso es imposible!
-Bueno, vale... Quizás se me pase por la mente la imagen de
un castor, pero...
-Vale, sí, dejémoslo en que no piensas en nada.
Y me abrazó fuerte, muy fuerte, y aquel beso en la frente
fue simplemente un recordatorio más de que va a estar siempre conmigo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario