lunes, 13 de mayo de 2013

Like some exorbitant hurricane


Y te acercas rápido, sintiendo la fuerza de mil caballos furiosos en tu interior pero con cada paso medido al milímetro.
Vuestros cuerpos colisionan, y tienes tan cerca su cara que se vuelven borrosos los detalles, y sólo su perfume almizclado es una referencia de que verdaderamente es él.
Su mano en tu cintura, tu mano en su cuello, la música sonando y ambos en el remolino del tango.
PAM... PAM... PAM... Ahora sí, el ritmo corre por tus venas, tu compañero te guía, pero no te dejas engatusar, eres su dueña, eres su señora, y él se derrite a cada toque de tu piel, pero lo oculta, brusco, movimientos bastos y austeros.
No te hace falta más muestra. Te desea. Te pregunta con la mirada, pero no te pide permiso, se los toma por su cuenta.
Bailas, no pierdes el control, y en el segundo en que te sientes en un huracán desorbitado, sin saber como, vuestros labios se rozan fugazmente. Mirada intensa, pausa corta. Y sigue la danza.

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