Con el pulso a cien y la cara mojada. Esperas que surjan de
su boca unas palabras que, por una vez, no te maten un poco más. Esperas que te
dé la razón. Esperas poder hacerle ver algo que cree imposible.
Con el corazón en un puño, con el alma encogida, con los
ojos cerrados. Con todo tu ser. Sólo quieres no volver a caer. Sólo quieres no
tener que pensar más en ello. Sólo quieres poder volver a ser tú.
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